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BREVE HISTORIA DE LA ANESTESIA

Pintura de Robert C. Hinckley que plasma la primera intervención con éter de la Historia

Pintura de Robert C. Hinckley que plasma la primera intervención con éter de la Historia

La anestesia ha tenido una gran progresión en las últimas décadas a la par que las técnicas quirúrgicas y de diagnóstico, pero sustancias anestésicas como opio mezclado con vino, cannabis, etc., se han utilizado desde antes de Jesucristo. Por ejemplo, Hipócrates utilizaba la esponja soporífera, con una mezcla de opio, mandrágora y beleño ( de la familia de la belladona ). Durante siglos se ensayaron otro métodos más variopintos como el propinarle un fuerte golpe al paciente para dejarlo sin sentido y operarlo aprovechando el estado de aturdimiento. En muchas ocasiones se recurrió también a los efectos de la ingesta de abundante alcohol etílico, la marihuana o el frío.  

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Sin embargo, se puede decir que la verdadera anestesia nace en el siglo XIX de la mano de los descubrimientos de los gases. Se atribuye a Horace Wells, dentista de Connecticut, en Estados Unidos,  el primer uso de óxido nitroso para extraer piezas dentarias en 1844. Pero, cuando tuvo que demostrar su sistema en el Hospital General de Massachusetts, el paciente comenzó a gritar y Wells cayó en descrédito y finalmente se suicidó. 

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Finalmente fue su discípulo, William Thomas Green Morton, odontólogo también, quien terminó alcanzando la fama. Había efectuado varios experimentos utilizando éter, tanto sobre sí mismo como con animales. Poco después realizó con éxito una extracción dental en su oficina en un comerciante de Boston de nombre Eben Frost. Una nota periodística favorable en la prensa local de Boston atrajo la atención del joven cirujano Henry Bigelow y fue precisamente él quien persuadió al cirujano jefe del Hospital General de Massachusetts, el doctor John Collins Warren, para organizar por segunda ocasión una presentación pública del revolucionario procedimiento. 

 

Ésta quedó programada para el viernes 16 de octubre de 1846 en el 4º piso del Hospital General de Massachusetts, en un anfiteatro cuyo techo era una cúpula acristalada y el cual hasta la fecha se conoce como “el domo del éter”. Su interior alberga hoy en día un museo en el que se guardan los objetos relacionados con la evolución de la anestesia.

 

Sin embargo, William Morton no apareció en la hora señalada por lo que el Dr. Warren inició los preparativos y rutinas tradicionales en su aterrorizado paciente. Morton llegaba con retraso al anfiteatro debido a que había perdido tiempo haciéndole las últimas modificaciones a su recién diseñado inhalador de éter, el “Letheon”. Su tardanza aumentó el escepticismo de la audiencia de los estudiantes de medicina y cirujanos. De repente Morton hizo entrada en el anfiteatro y le administró el éter al paciente Edward Gilbert Abbott, un impresor de 52 años, quien poco después cayó presa de un profundo sopor y Morton se dirigió entonces al Dr. Warren y le dijo: “Doctor, su paciente está listo”.

 

Hasta antes de la época anestésica, la cirugía normalmente era un espectáculo extremadamente ruidoso, salpicado por sangre, coágulos, gritos y la horrible escena de un paciente gimiendo y retorciéndose. Tal era la expectativa de la audiencia de ese día de octubre, pero, contra todo pronóstico, en esta ocasión la operación se llevó a cabo en medio de un absoluto silencio, Nadie sabía si el paciente estaba vivo o muerto, el Dr. Warren procedió a efectuar la resección del pequeño tumor vascular en el cuello del paciente tan rápido como pudo, el paciente no sólo no se movió, sino que no emitió ningún gemido y minutos más tarde despertó y preguntó entre murmullos ¿en qué momento van a comenzar?. Acto seguido la audiencia prorrumpió en aplausos y vítores, acallados sólo por la voz del Dr. Warren quien exclamó: ¡ Señores, esto no es una patraña ! ¡ Este invento hace salir al poeta del cirujano !

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Horace Wells según un grabado de la época

Hasta antes de la época anestésica, la cirugía normalmente era un espectáculo extremadamente ruidoso, salpicado por sangre, coágulos, gritos y la horrible escena de un paciente gimiendo y retorciéndose. Tal era la expectativa de la audiencia de ese día de octubre, pero, contra todo pronóstico, en esta ocasión la operación se llevó a cabo en medio de un absoluto silencio, Nadie sabía si el paciente estaba vivo o muerto, el Dr. Warren procedió a efectuar la resección del pequeño tumor vascular en el cuello del paciente tan rápido como pudo, el paciente no sólo no se movió, sino que no emitió ningún gemido y minutos más tarde despertó y preguntó entre murmullos ¿en qué momento van a comenzar?. Acto seguido la audiencia prorrumpió en aplausos y vítores, acallados sólo por la voz del Dr. Warren quien exclamó: ¡ Señores, esto no es una patraña ! ¡ Este invento hace salir al poeta del cirujano !

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En 1847 Simpson empezó a aplicar el cloroformo en las mujeres durante los partos. Mientras, al otro lado del planeta surgían nuevos avances. En  Gran Bretaña,  aunque la Iglesia se oponía al uso de la anestesia durante el parto ( la Biblia mencionaba “parirás con dolor” ) la situación cambió cuando John Snow, en 1853, le administró con éxito el cloroformo a la reina Victoria para disminuir los dolores de parto durante el nacimiento del príncipe Leopoldo y cuatro años más tarde realizó la misma tarea en 1857, cuando nació su hija Beatrice. Desde entonces se terminó la condena para el uso de la anestesia. También al doctor John Snow ( nombrado caballero por su descubrimiento ) se le debe el desarrollo de la anestesiología como especialidad, alcanzándose con esto la reivindicación de Simpson y su lucha por la anestesia.

 

Tanto el éter como el cloroformo se utilizaron hasta mediados del siglo XX, cuando se descubrieron otros agentes inhalatorios más potentes, de más fácil manejo y menos efectos secundarios, como el Halotano, que fue a su vez sustituido por el Enfluorano, y hoy en día por el Sevofluorano y el Desfluorano.

 

En paralelo, se desarrollaron los agentes intravenosos, descubriéndose los barbitúricos a principios del siglo XX ( Barbital, Fenobarbital) , y en 1934 apareció el nuevo barbitúrico Tiopental o Pentotal sódico, utilizado hasta hace poco, siendo sustituido por el Propofol, que es el agente intravenoso más utilizado en la actualidad.

 

En España la Anestesia se desarrolló a partir de 1950 cuando aparecen los anestesiólogos como médicos especialistas. En 1953 se constituyó la Sociedad Española de Anestesia y Reanimación, S.E.D.A.R.

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